El equipo Cyblo entre pinceles y pintura

“Ropa que se pueda manchar, protección solar y una gorra”. Fueron las únicas pistas que teníamos antes de conocer la nueva actividad que el Equipo de Cyblo iba a realizar este mes. Ni Beatriz  ni Alba Bla, nos quisieron decir al resto del Equipo de Cyblo en qué consistía hasta que no llegó el momento de subir al coche y dirigirnos a la zona. En este nuevo post podríamos haber hecho lo mismo, y sorprenderos, pero las fotos del otro día en nuestras redes sociales nos delatan.

 

Nuestra actividad como deduciréis fue pintar con la artista Picassentina Alba Bla. Pero, para desesperación de Alba,  ninguno de los tres había cogido nunca un rodillo y eso notaba. Menos mal la teníamos a ella para guiarnos cómo lo teníamos que hacer y poco a poco, fuimos mejorando a medida que, el mural de unos  25 metros de largo y 2 metros y medio de altura, iba cogiendo forma.

Jaime y Mireia empezando a pintar el muro. 

Escapar de la rutina y realizar nuevos proyectos es una manera de despejar la mente, aprender cosas distintas y, además, vivir experiencias diferentes. Esta semana en Cyblo, dejamos de lado la oficina por un día y juntos ayudamos a la realización del mural, que Alba había realizado con nuestra imagen de marca Cyblo.

Todo con el objetivo de promocionar que nuestra empresa comienza su actividad promotora y próximamente, estrenará su aventura de construir proyectos de residenciales dedicados exclusivamente al alquiler. Este mural se encuentra en la Calle Roger del Lluria de Picassent, en frente de un parque donde todas las tardes está lleno de niños, repletos de energía y algunos de ellos nos preguntaban qué estábamos haciendo, a la hora de la salida de la escuela.

Beatriz pintando con el azul Cyblo.

La idea es crear un edificio completo de cyblers, que aún llevará su tiempo, pero con el que Beatriz está poniendo todo su empeño para seguir creciendo como empresa. Para darlo a conocer decidió pintar ese diseño y el Equipo Cyblo trabajo en su realización, para demostrar que no solo estamos sentados en la mesa de la oficina.

 

Viendo nuestra inexperiencia, el sol que caía y que no íbamos sobrados de pintura, Alba no tenía muchas esperanzas en poder acabar en solo una mañana todo el diseño que ella misma había creado. Nosotros insistimos en nuestro objetivo y pusimos todo nuestro empeño para lograrlo, y de esa misma forma lo conseguimos.

 

Empezamos con el rodillo y continuamos con los pinceles. El segundo paso fue el más difícil: Alba hacía el trazo de los dibujos y nosotros lo repasábamos, pero metimos varias veces la pata cogiendo mal el pincel o untándolo en el bote que no tocaba.

Todo El Equipo Cyblo dibujando el diseño.

A pesar de nuestros errores, poco a poco, fuimos cogiendo el relevo y mejorando sobre la marcha. Tanto que, incluso, Alba tuvo minutos para descansar un ratito a la sombra, porque tanto tiempo bajo el sol era un poco agotador.

 

Sobre la una y media, ya teníamos casi toda la tarea acabada y nuestros estómagos hablaban por sí solos porque habíamos estados tan concentrados durante toda la mañana que habíamos olvidado por completo almorzar. Por eso, decidimos ir a comer al Bar Asensio, un local muy agradable, que está a unos minutos de nuestras oficinas y donde nos recibieron maravillosamente.

Entre que la comida estaba muy rica y que nosotros estábamos hambrientos, su menú nos supo a gloria y, en pocos minutos, ya no quedaba nada en nuestro plato.

Una parte del mural. 

Con la barriga llena y exhaustos, el Equipo Cyblo se despidió. Jaime y Mireia habían acabado su jornada, pero Beatriz y Alba se esperaron a que el sol dejará de ser tan potente, para no pasar tanta calor, y aún volvieron por la tarde a realizar los últimos retoques, para que todo quedara perfecto. Eran solo cuatro manos, pero como por la mañana ya lo habían dejado casi todo listo no tardaron tanto en terminar.

Beatriz y Alba realizando los últimos retoques. 

Al llegar a casa pudimos comprobar que estábamos llenos de pegotes blancos por todos los lados de nuestro cuerpo y que el esfuerzo que habíamos realizado, durante todo el día, se reflejaba en nuestra piel. El detalle de traer crema solar se nos había olvidado y, sobre todo, nuestra espalda padeció las consecuencias. Sin embargo, estábamos muy orgullosos de la actividad que habíamos realizado todos juntos y del resultado final.

El mural acabado. 

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